Conclusiones.

El marxismo representó toda una revolución en la historia del pensamiento filosófico caracterizada esencialmente por la conversión de la filosofía en ciencia al exponer, la concepción materialista de la historia, la unidad indisoluble del materialismo y la dialéctica, la delimitación del objeto de estudio de la filosofía y la unión indisoluble de la teoría y la práctica.
A los fundadores se le incorporan otros que contribuyeron con sus aportes a su desarrollo y divulgación, entre ellos cabe destacar a Lenin, que desarrolló la teoría marxista en las nuevas condiciones del desarrollo alcanzado por el capitalismo, el imperialismo, en una época de guerra, de ruptura en la ciencia, de revolución social que desembocó en la Gran Revolución Socialista de Octubre, de la cual fue su principal líder. Nos legó importantes obras, “El Imperialismo Fase superior del Capitalismo”, “Materialismo y Empirocriticismo”, sus apuntes filosóficos recogidos en “Cuadernos Filosóficos”, o “El Estado y la Revolución”, por solo mencionar algunas. Por eso hoy reconocemos a Lenin entre los clásicos de esta teoría, y reconocemos su nombre junto al de Marx.
El carácter liberador, emancipatorio, social y humano del pensamiento de Marx y del marxismo le otorgan plena vigencia frente al agresivo capitalismo globalizador hegemonizado por Estados Unidos, al avasallar, con sus guerras preventivas, la soberanía y la independencia de los pueblos, al hacer añicos la legalidad internacional, al volver las conquistas de la ciencia y la técnica contra el hombre y al globalizar los sufrimientos, humillaciones y la enajenación de los seres humanos, atenta no sólo contra las clases más explotadas y oprimidas y contra los más amplios sectores sociales, sino también contra la humanidad misma, lo que explica el signo anticapitalista de las recientes movilizaciones contra la guerra y de los crecientes movimientos sociales en los que participan los más diversos actores sociales.