Cambio climático
¿Qué consecuencias trae consigo el cambio climático?

Muchos ecosistemas cambiarían de manera radical; se resentirían las economías de numerosas regiones provocando crisis sociales; el suministro de agua potable se vería afectado y fenómenos meteorológicos más extremos impactarían fuertemente en todo el mundo. El cambio climático exacerbaría los problemas con la calidad del aire, lo que traería como consecuencia un agravamiento de las enfermedades respiratorias, así como el asma y los trastornos alérgicos. Enfermedades como la malaria, el dengue, la encefalitis y el cólera, típicamente comunes en zonas cálidas, se expandirán hacia otras zonas geográficas en la medida que los mosquitos y otros agentes transmisores se desplacen hacia esas áreas y aumenten los ritmos de contagio. A causa del aumento de la temperatura global, el área del hemisferio norte, cubierta por hielo y nieve, ha decrecido un 10% en los últimos 40 años. Se estima que del 105 que se encontraban dañados en todo el mundo en 1990, la cifra creció hasta un 27% en el 2000. Si el calentamiento global persiste, hasta el 60% de los arrecifes podrían perderse para el 2030 y con ellos el efecto protector que ellos proporcionan a las costas contra el daño ocasionado por las tormentas. El nivel del mar con certeza se elevará producto de la expansión térmica del agua y la fusión de los glaciares de la montaña. Se pronostican incrementos notables a lo largo del actual siglo. A medida que el nivel del mar crezca y las condiciones extremas del tiempo sean más comunes, la vulnerabilidad a los desastres naturales continuará creciendo. Si se altera un elemento clave como la temperatura media global, los efectos que esto ocasionaría serán de largo alcance. Podría cambiar el régimen de vientos y lluvias. La única defensa razonable ante el cambio climático es la reducción drástica de las emisiones de CO2.
Por las razones anteriores, es necesario promover el Desarrollo Sostenible.
Desarrollo sostenible: se concibe como el proceso de creación de las condiciones materiales y espirituales que propicien la elevación de la calidad de vida de todos los ciudadanos, con un carácter de equidad y justicia social de forma sostenida y basado en una relación armónica entre los procesos naturales y sociales, teniendo como objeto tanto las actuales generaciones como las futuras. La transición hacia un futuro sostenible no es una opción más, es una necesidad apremiante. Un comportamiento consumista y derrochador, como el que ha caracterizado a las sociedades capitalistas desarrolladas durante el siglo pasado, es absolutamente insostenible.