Conclusión
La materia se constituye de sustancias que pueden clasificarse de acuerdo a su composición y a sus propiedades. Algunas son sustancias puras, como es el caso de algunos metales nativos y otras son mezclas, homogéneas o heterogéneas, de acuerdo a la composición, tamaño y distribución de las partículas que las constituyan, por ejemplo el aire atmosférico o las aleaciones.
Aún cuando la materia está presente en todo lo que te rodea, es posible diferenciar los objetos unos de otros debido a sus características y propiedades, unas implican transformación de las sustancias y otras no.
En nuestra vida cotidiana estamos inmersos en muchas situaciones fácilmente diferenciables por ejemplo: cuando nos llevamos a la boca una pizca de sal común, rápidamente detectamos que esta tiene un sabor salado. ¿Qué tipo de propiedad estamos comprobando?, el sabor característico de la sal, una propiedad física. Si abrimos un huevo podrido rápidamente sentimos un olor desagradable, propio del gas de sulfuro de hidrógeno, que es una propiedad física de esta sustancia.
Si quemamos un papel, la celulosa o materia de la que se constituye el papel cambiará su estructura después de la combustión. ¿Qué ocurrió entonces? La transformación de la estructura de la sustancia.
La teoría cinética molecular no solo sirve para explicar el comportamiento de los estados de agregación, también permite comprender los diferentes cambios de estado que ocurren en las sustancias. Seguramente ya puedes explicar entonces porqué el agua presenta aspectos distintos cuando se encuentra en estado sólido, líquido o gaseoso.
